Inicialmente, existía esta modesta y pequeña casita, ocupando un área total de 60m2 en dos niveles, se encuentra en la parte trasera de la parcela, en una zona muy estrecha del distrito 20 de París. Encerrada en una zona húmeda debido a la presencia de un acueducto subterráneo, la casa está condenada a la oscuridad ya que los edificios adyacentes, especialmente uno de 20m de altura tapan cualquier oportunidad de iluminación. Entre la obvia necesida de incrementar el espacio habitable para la familia, existe el deseo cierto de encontrar luz y claridad visual.
La búsqueda de la luz guía el diseño del proyecto hasta que se genera la figura del heliotropo en la arquitectura. Es necesario ganar altura sobre la construcción antigua, hasta el mayor volumen posible, limitado por la regulaciones urbanísticas y el presupuesto. Naturalmente, el centro de gravedad de la nueva construcción que son los espacios de estar encuentran su lugar en la planta superior.
El acceso al lugar se produce a través de un pasillo de 90cm de ancho bajo la debilidad estructural del edificio existente que permite optar por una estructura ligera de madera que puede ser fácilmente trabajada. En el lado mayor el patio lateral, los muros existentes son tan frágiles que como precaución se han colocado grandes "pilotes" de madera laminada para sujetarlos.
En los suelos de nueva creación, en todas las caras, el esqueleto estructural de madera se pondrá de manifiesto. Los elementos estructurales se dispondrán cada 80cm, combinados con un relleno en todo su volumen por vidrio hasta encontrar el máximo de luz natural. La madera laminada de pino Douglas, se extiende de forma estrecha y asimétrica arrastrando una malla vertical que actúa como parasol y sitúa un filtro delante de los paños acristalados. Este principio aplicado de forma consistente unifica el volumen creado y proporciona una expresión clara, a pesar de su tamaño modesto, de una forma dominante y diversa. Finalmente esta técnica traslada el problema de la fachada a la composición en un volumen tan pequeño.
Internamente, la casa se organiza entorno a un espacio central ocupado por la escalera entre el giro de un vuelo (regulado debido al impacto de un edificio vecino). El escalonamiento, de ancho decreciente, permite a la luz atravesar el voladizo hasta del DRC. Una pequeña terraza orientada al sur se beneficia directamente del sol y de las vistas sobre las coloridas cubiertas del barrio. En la parte nueva de la casa, las divisiones se minimizan de forma voluntaria. Las fachadas dejan libres todas las particiones o puertas; hay que volar para penetrar en el baño.