La condición esencial de la madera como material vivo, de naturaleza orgánica, exige el planteamiento riguroso de técnicas y tecnologías que permitan su durabilidad, efectividad y mantenimiento de las adecuadas propiedades físicas y mecánicas durante el mayor y más razonable espacio de tiempo. De ahí la necesidad de su protección mediante tratamiento específico a los diversos tipos de riesgo, si bien a este debe sumarse la adecuada elección de la especie a cada uso, así como del detalle constructivo ajustado a cada lugar y momento.
La conservación de la propiedades de la madera, la protección de la misma, es la suma de estas variables: especie, lugar, medio, clima, solución arquitectónica, solicitaciones físicas y tratamientos. Específicamente los tratamientos son un amplio conjunto de agentes químicos y físicos utilizados para la protección, conservación y terminación o acabado superficial de los elementos constructivos de madera. Los agentes de destrucción y agresión de la madera se pueden clasificar en dos tipos: bióticos y abióticos. Los agentes bióticos o biológicos que actúan sobre la madera necesitan de ciertas condiciones para su desarrollo (existencia de fuente alimenticia, condiciones de temperatura - entre 3º y 50 º-, condiciones de humedad - entre 20% y 140%, fuente de oxigena suficiente para el desarrollo de microorganismos). Estos son: Hongos cromógenos ( se alimentan de células vivas), hongos de pudrición (se alimentan de la pared celular, de lignina o celulosa), mohos (que si bien no son agresivos estimulan la aparición los hongos de pudrición) e insectos (se alimentan de celulosa).
Éstos, los insectos, pueden ser: coleópteros xilófagos, que se agrupan en tres categorías (los que necesitan porcentajes de humedad > 20% como los cerambícidos, los que atacan maderas parcialmente secas < 18% como los Líctidos que no atacan a las coníferas, los que atacan a maderas secas como la carcoma) y las termitas, que se alimentan de madera seca pero necesitan de humedad para su desarrollo.
Los agentes abióticos:
.- La degradación por la luz (que descompone la celulosa de las capas superficiales y por tanto a su aspecto).
.- La humedad atmosférica (produce deterioro por los sucesivos cambios dimensionales)
.- Cambio de temperatura (fundamentalmente el efecto de hielo-deshielo y la consiguiente fatiga y deterioro)
.- Fuego (riesgo a considerar en toda construcción, aunque determinados sistemas lo utilizan como protección)
Tipos de protección (ya sean permanentes, temporales o curativos):
.- Fungicidas (ante los xilófagos se basan en cobre, arsénico, boro y zinc, con graves efectos medioambientales a controlar)
.- Insecticidas (también ante xilófagos utilizan productos organo-clorados con graves efectos medioambientales, por lo que se tiende a usar piretrinas)
.- Ignifugadores (productos que actúan reduciendo la combustión de la madera. Pueden actuar impidiendo que llegue el oxígeno durante un limitado espacio de tiempo, o bien aquellos que reaccionan emitiendo partículas que captan el oxígeno para impidiendo la combustión)
.- Protectores de la luz (a base de pigmentos metálicas que sellan al beta o la lasures que la oscurecen)
Tipos de protectores
.- En disolvente orgánico (de fácil penetración, compatibles con barnices y otro tipo de acabados (recomendables para maderas secas ya que no aportan humedad, ni corrosión, ni inflamabilidad)
.- Hidrodispersables (emulsiones que admitan acabados posteriores y compatibles con las colas)
.- Hidrosolubles (sales de cobre y boro disueltas en agua, para entornos de humedad sobre 30%, aunque esta porcentaje dependerá de las condiciones del lugar y clima)
.- Creosotados (derivados del petróleo y la hulla, de difícil penetración, otorgan un color negruzco e incompatibles con otras terminaciones vistas)
Metodos de tratamiento:
.- Superficiales (en maderas no expuestas a humedad ni ataque de xilófagos. Sistemas: pulverización, pincelado, inmersión rápida)
.- Profundidad (en maderas expuestas a humedad y con riesgo de ataques de termitas. Entre los distintos sistemas: el autoclave, sistemas de inmersión frio-caliente,boucherie o sustitución de la savia, que se basan en la introducción del producto protector en los poros de la madera)
.- Quemado: se basa en un quemado superficial,la baja conductibilidad térmica de la madera, que transmite una pequeña proporción del calor hacia el interior de ella protegiéndola de futuras agresiones.
Tipos: autoclaves (sales de cobre, impregnaciones de aceite de linaza, etc.) tratamientos térmicos (sometimiento a altas temperaturas para eliminar la humedad de la madera)
Acabados superficiales. Buscan estabilizar el acabado, tono, aspecto exterior de la madera frente al desgaste y a la acción de los rayor ultraviloleta y el oxígeno del aire, mediante diversas técnicas. Siguen dos líneas fundamentales de acción para preservar las condiciones de humedad interiores (no superior al 15%-18%), aquellas que tratan de asegurar la respiración de la madera o las que la encapsulan como sistema de protección).
Tipos de acabado superficial:
.- Barnices (películas protectoras de distintos espesores y características de porosidad,brillo,color, adherencia y elasticidad, de diversa durabilidad en el tiempo, con el imprescindible decapado y renovación)
.- Lasures (impregnaciones de poro abierto que dotan de tonalidades diversa a la madera, permiten su renovación con sucesivas capas sobre las ya existentes y degradadas).
.- Pinturas (barnices pigmentados que cubren la madera que aumentan la durabilidad y resistencia de las mismas. Dos tipos fundamentales: las óleo-resinosas y las pinturas al aceite)
.- Aceites (dotan de impermeabilidad y resistencia a la fotodegradación.Son de secado lento, más aconsejables para la maderas duras. Tipos de aeite: de linaza, de tung puro, de teca (que incorporan los anteriores como base de preparados indusriales). Todos ellos exigen un continuo mantenimiento y renovación.
.- Ceras. Exclusivamente para interior, exigen continuos cuidados y renovación ya que es una película protectora de espesor mínimo que cubre la madera.
.- Shou-sugi-ban. Tecnica de procedencia japonesa, se basa en un quemado superficial de las tablas de madera (actualmente utilizando sopletes de temperatura controlada) para proceder a continuación a un cepillado superficial, un lavado con agua, su posterior secado y para acabar dándole un impregnación de aceites naturales tipo Penofin, que ha de ser renovado cada cierto tiempo (un año, básicamente)
.- Caolín. Técnica de procedencia escandinava para interiores, que consiste en colocar maderas no tratadas que se limpian con caolín, dotándole del característico acabado blanquecino. Podríamos hacer una aproximación a la vieja costumbre gallega de limpiar las tarimas con productos tipo lejía que le dotaban de una acabado también blanquecino, caracterizado por el destacado de la fibras a lao largo del tiempo, quedando una superficie rugosa muy sugerente.