La condición esencial de la madera como material vivo, de naturaleza orgánica, exige el planteamiento riguroso de técnicas y tecnologías que permitan su durabilidad, efectividad y mantenimiento de las adecuadas propiedades físicas y mecánicas durante el mayor y más razonable espacio de tiempo. De ahí la necesidad de su protección mediante tratamiento específico a los diversos tipos de riesgo, si bien a este debe sumarse la adecuada elección de la especie a cada uso, así como del detalle constructivo ajustado a cada lugar y momento.